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GERMAN GUZMAN CAMPOS UN INVESTIGADOR COMPROMETIDO Francisco Ramírez Potes[1] Germán Guzmán Campos (1912-1988) fue un persistente y sensible investigador a lo largo de toda su vida y se convirtió en una referencia obligada en los estudios sobre el conflicto en Colombia con su trabajo pionero La Violencia en Colombia (1962), que publicó en asocio de Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna en 1962. También fue autor de Camilo, presencia y destino (1967) y El padre Camilo Torres (1968). Para ser ordenado por sus méritos sacerdote a los 22 años, edad inferior a la mínima de 25 años, debió contar con dispensa especial vaticana. Mientras fue sacerdote mantuvo una intensa actividad pastoral, comprometido con la búsqueda de la paz y la concordia, y siempre solidario con las víctimas de la violencia hasta su retiro de la vida religiosa, obligado por las constricciones a su labor. Desde su temprano ingreso al Seminario para adelantar el bachillerato se había destacado por su vocación de estudio y por sus intereses intelectuales. Su temprana inclinación por la sociología se manifestó en su Tesis de Grado: Sociología de la Religión (1940), que profundizaría con una Especialización en Ciencias Sociales (Centro Emaús, Bogotá, 1957), sus estudios en Técnicas de Investigación Social (Facultad de Sociología, Universidad Nacional, Bogotá 1961-1962), su participación en la fundación de la Sociedad Colombiana de Sociología (1962) y el Doctorado en Ciencias Sociales en la Universidad Iberoamericana de México (1983). Su trabajo como docente universitario se orientó hacia los estudios sociales, como lo testimonian sus cursos en el Colegio Mayor de San Joaquín (Ibagué, 1951-1952) y de Sociología Rural en la Escuela Superior de Administración Pública - ESAP (Bogotá, 1962-1965); sus cursos en la Universidad de Antioquia, en la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional en Palmira (1963-1964), en el Centro Intercultural de Información- CIDOC (Cuernavaca, 1969 y 1970), en la UNAM (1969-1971) y en diversos cursos y seminarios impartidos en distintas universidades, hasta su vinculación al Colegio de Posgraduados en el campus de Texcoco en México. La actividad pastoral la inició en la Parroquia de Purificación, donde debió enfrentar tempranos hechos de violencia contra los habitantes de dicha población a los que defendió contra los atropellos. Llamado como profesor y procurador del Seminario de Ibagué se vincularía, además, como rector al Colegio Tolimense en 1938, donde permanecerá hasta 1946 cuando es destinado como párroco de Fresno, durante un primer período que abarca hasta 1950 y un segundo periódo entre 1951 y 1958, para finalmente ser destinado a la parroquia de El Líbano entre 1958 y 1961. El 11 de abril de 1948 tendría que recoger y sepultar el cadáver de Pedro María Ramírez, párroco de Armero, asesinado el 10 de abril, en el marco de los sucesos desatados por la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, y cuyo cadáver fue dejado abandonado a las puertas del cementerio de dicha población. Este hecho lo marcó de manera definitiva, a lo que habría que sumar, además, el impacto del conflicto fratricida que asoló la región del Tolima en la década de los 50s. La comprensión de la violencia y del desarrollo rural y social serían el objeto central tanto de su trabajo como pastor comprometido de la iglesia católica como de investigador social. Su primer trabajo importante de investigación y asesoría técnica fue el estudio de las condiciones socioeconómicas de los pequeños caficultores de Fresno (Comité Municipal de la Federación de Cafeteros, 1947-1948), al que le seguirían los primeros trabajos sobre violencia en Ibagué (1951) y en la Zona Norte del Tolima (1953-1954) para la Gobernación del Tolima, realizados sin abandonar sus trabajos de asistencia técnica a las comunidades (Cooperativa de Agricultores del Tolima y Unión de Trabajadores del Tolima -UTRATOL), a los que habría que agregar acciones como los pactos de paz que impulsó como párroco de Fresno en 1957. Estos hechos fueron la razón por la cual fue nombrado en la “Comisión Nacional Investigadora de las causas y situaciones presentes de la violencia en el territorio nacional”, que debía adelantar un «estudio directo» de «aquellos departamentos o regiones del país más afectados por el desorden y la delincuencia», que hiciera posible identificar «el conjunto de móviles determinantes de estos fenómenos y su perduración» (Decreto 165 del 21 de mayo de 1958 de la Junta Militar de Gobierno) y de la cual actuaría como secretario. Disuelta la Comisión, Guzmán Campos siguió trabajando como coordinador de la “Gran Misión de Paz del Tolima” (1960), junto al sacerdote Álvaro Ríos, director de la Cruzada Social de Ibagué, labor “en pro de la paz y la verdad” por la que Monseñor Rubén Isaza, Obispo de Ibagué, pediría al Papa Juan XXIII se le distinguiese con el título honorífico de Monseñor. Con el apoyo de su ordinario, Guzmán se vinculó a la Oficina de Rehabilitación de la Presidencia de la República, para la cual adelantó una investigación socioeconómica sobre diversas zonas afectadas por la violencia (Norte de Santander, Santander del Sur, Meta, Boyacá, Cundinamarca, Caldas, Risaralda, Quindío, Tolima, Valle, Huila y Cauca), e hizo parte de los equipos de planificación y supervisión de proyectos de inversión social (1960). Un grupo de profesores de la recién creada Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia (Camilo Torres Restrepo, Orlando Fals Borda, Andrew Pearse y Roberto Pineda), viajaron hasta El Líbano a comienzos de 1961 para proponerle, gracias a su conocimiento y documentación de los hechos de violencia en el país, su vinculación como investigador principal y la publicación de un libro sobre el tema. Es así como dicta el curso “Sociología del Conflicto Violento” (1961) al tiempo que prepara el libro La Violencia en Colombia al que contribuyeron también Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna (1962). En esos años en Bogotá cimentó una estrecha amistad con el también sacerdote y sociólogo Camilo Torres. Participó en proyectos piloto del Instituto Colombiano de Reforma Agraria- INCORA y trabajó como docente en el área de Administración Social en la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) donde publica Sociología Rural (mímeo, 1963), serie de conferencias dirigidas a líderes comunitarios, profesionales y técnicos de la reforma agraria en Colombia. Como pastor comprometido consideró indispensable la preparación de obispos, párrocos y seminaristas para el desarrollo de programas de acción comunal y de reforma agraria, proyecto este último en el que participó activamente como miembro del Consejo Técnico del INCORA (1964). Asesoró para este instituto investigaciones sobre la “Situación del Campesinado en la Zona del Bajo Sinú”, las “Colonizaciones en el Departamento del Huila” y el estudio sobre “Posibilidades Económicas de la Zona de Monopamba (Nariño)”, labor que acompañó con la docencia en los cursos “Sociología del Desarrollo” (Instituto Colombiano para el Desarrollo, ICODES, Bogotá), “Promoción de la Comunidad (División de Acción Comunal del Ministerio de Gobierno, Bogotá) y “Unidades de Acción Rural” en el Seminario Internacional de Reforma Agraria (ESAP). Entre 1963 y 1964 dictó cursos breves de sociología en la Universidad Pontifica Bolivariana de Medellín, en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Antioquia y en la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Colombia, sede de Palmira. Tras la gran acogida inicial del primer libro La Violencia en Colombia debió soportar duras críticas desde distintos sectores, incluso de miembros de la Iglesia. Preocupado por la consolidación de la paz, empezó a sumar frustraciones por diversos impedimentos a los que fue sometido por las autoridades civiles y arquidiocesanas, no obstante el nombramiento de su principal apoyo eclesiástico Monseñor Rubén Isaza como obispo coadjutor de Bogotá en 1964, trasladado a Cartagena en 1967. Tras la muerte en 1966 de Camilo Torres, a quien había acompañado en sus actividades alrededor de la creación del Frente Unido del Pueblo, Guzmán Campos publicó su primera biografía: Camilo, Presencia y Destino (mayo de 1967), la cual se agotó rápidamente y a la que siguió de inmediato Camilo, el cura guerrillero (junio de 1967). En 1968, publica La violencia en Colombia – Parte descriptiva en la cual contempla hechos y reflexiones no incluidos en la primera edición de su trabajo sobre el tema. Ese mismo año retomó el periódico Frente Unido, que había fundado y dirigido Camilo Torres. Por sus contenidos críticos se vió obligado a exiliarse en México en septiembre del mismo año, donde entró en contacto con distintos sectores cristianos (católicos y evangélicos) comprometidos socialmente, pero sin abandonar sus vínculos con sectores del clero colombiano. como el grupo Golconda. Testimonio de esta articulación entre cristianismo y compromiso social fue el texto “Rebeldía clerical en América Latina” (Revista Mexicana de Sociología, 1970). Ante la imposibilidad de continuar con su labor pastoral, Guzmán Campos solicitó al Vaticano la dispensa para volver a la vida laica, a la que retornó en julio de 1970. En México se vinculó inicialmente a la UNAM como profesor de sociología del desarrollo en América Latina (1971-72) y como miembro del Instituto de Investigaciones Sociales (1969-1971). Posteriormente trabajó como consultor del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Honduras (1973-1978). Regresó a Colombia como asesor del Ministerio de Salud en 1978 como encargado de la división de Organización y participación de la Comunidad. A comienzo de los 80s Germán Guzmán Campos se instaló de manera definitiva en México, y se vinculó como profesor e investigador del Colegio de Posgraduados en Texcoco (Campus Montecillo), donde adelantó distintos trabajos sobre desarrollo social, entre ellos Aspectos sociales del desarrollo rural (1986). Sin embargo, a pesar de su estancia en México, no abandonó sus preocupaciones sobre Colombia y publicó ensayos como la “La violencia en la literatura colombiana” (1981) o la “Reflexión crítica sobre el libro La Violencia en Colombia” (1984). Uno de estos trabajos, adelantado en su condición de profesor e investigador del COLPOS sería Tres estamentos de poder: Colombia-Siglo XX, que no obstante haber sido escrito en 1983, permanecía inédito. Su publicación 35 años después, coincide con los 30 años de la muerte de quien fuera pionero de los estudios sociales sobre la violencia y representa el inicio de las publicaciones de los documentos que Germán Guzmán recogió a lo largo de su extensa trayectoria como investigador. Este libro recuperado gracias al generoso trabajo de Virginia Flores Bojorges del Colegio de Posgraduados, quien hizo la cuidadosa transcripción del manuscrito original, recoge la visión de quien, por la naturaleza de su trabajo pastoral, investigativo y de consultor debió enfrentar, en su momento, los intereses, la forma de pensar, las acciones y las interacciones de los partidos políticos tradicionales, las jerarquías eclesiásticas y los militares en el siglo XX en Colombia. Cali, octubre de 2018.
[1] Este libro es un producto de la recuperación, difusión y publicación del archivo Germán Guzmán Campos a cargo de un Comité Editorial compuesto por Emma Zapata Martelo (COLPOS, Campus Montecillo, México), Francisco Ramírez Potes (Universidad del Valle, Colombia), Alberto Valencia Gutiérrez (Universidad del Valle, Colombia) y Luis Carlos Castillo (Universidad del Valle, Colombia). |
