Germán Guzmán Campos (1912-1988), es una referencia obligada en los estudios sobre los conflictos en Colombia con su trabajo pionero La Violencia en Colombia (1962) que publicó en asocio de Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna en 1962 y autor también de Camilo, presencia y destino (1967), fue un persistente y sensible investigador a lo largo de toda su vida.  Ordenado sacerdote en 1936 llevó una intensa actividad pastoral, siempre comprometido con la búsqueda de la paz y la concordia, y siempre solidario con las víctimas de la violencia hasta que debió retirarse de la vida religiosa prácticamente obligado por las constricciones a su labor.  Desde su temprano ingreso al Seminario para adelantar el bachillerato (Colegio de San Joaquín, Ibagué) se había destacado por sus intereses intelectuales y su vocación de estudio. Su temprano interés en la sociología se manifestó en tu Tesis de Grado: Sociología de la Religión (1940) y que profundizaría con una Especialización en Ciencias Sociales (Centro Emaús, Bogotá, 1957), sus estudios en Técnicas de Investigación Social (Facultad de Sociología, Universidad Nacional, Bogotá 1961-1962) y su Doctorado en Ciencias Sociales en la Universidad Iberoamericana de México (1983). Su trabajo como docente universitario se centrará en los estudios sociales, como lo testimonian sus cursos en el Colegio Mayor de San Joaquín (Ibagué, 1951-1952), de Sociología Rural en la Escuela Superior de Administración Pública - ESAP (Bogotá, 1962-1965), sus cursos en la Universidad de Antioquia y la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional en Palmira (1963-1964), en el Centro Intercultural de Información- CIDOC (Cuernavaca, 1969 y 1970),  UNAM (1969-1971) además de diversos cursos y seminarios impartidos en distintas universidades, hasta su vinculación al Colegio de Posgraduados en el campus de Texcoco en México.  

La actividad pastoral la inició en la Parroquia de Purificación, siendo posteriormente párroco de Fresno entre 1946 y 1950 y 1951 y 1958, así como de El Líbano entre 1958 y 1961.  El 11 de abril de 1948 tendría que recoger y sepultar el cadáver de Pedro María Ramírez, párroco de Armero, asesinado el 10 de abril en el contexto de los sucesos desatados por la muerte de Jorge Eliécer Gaitán y cuyo cadáver fue dejado abandonado a las puertas del cementerio de dicha ciudad, hecho que le marcó definitivamente y al que habría que sumar además el contexto de conflicto fratricida que asoló la región del Tolima en la década de los 50s.  La comprensión de la violencia, junto al del desarrollo rural y social serían el objeto central tanto de su trabajo como pastor comprometido de la iglesia católica como de investigador social. 

Su primer trabajo importante de investigación y asesoría técnica fue el estudio de las condiciones socioeconómicas de los pequeños caficultores de Fresno (Comité Municipal de la Federación de Cafeteros, 1947-1948),  al que le seguirían los primeros trabajos sobre violencia en Ibagué (1951) y en la Zona Norte del Tolima (1953-1954) para la Gobernación del Tolima, realizados sin abandonar sus trabajos de asistencia técnica a las comunidades (Cooperativa de Agricultores del Tolima y Unión de Trabajadores del Tolima -UTRATOL), y a los que le sumaría acciones como los pactos de paz que impulsó como párroco de Fresno en 1957.  Estos hechos son la razón para vincular a Germán Guzmán Campos a la “Comisión Nacional Investigadora de las causas y situaciones presentes de la violencia en el territorio nacional” y que debía adelantar un «estudio directo» de «aquellos departamentos o regiones del país más afectados por el desorden y la delincuencia», que hiciera posible identificar «el conjunto de móviles determinantes de estos fenómenos y su perduración» (Decreto 165 del 21 de mayo de 1958 de la Junta Militar de Gobierno) y de la cual actuaría como secretario.  Disuelta la Comisión, Guzmán Campos siguió trabajando como coordinador de la “Gran Misión de Paz del Tolima” (1960), labor “en pro de la paz y la verdad” por la que Monseñor Rubén Isaza, Obispo de Ibagué, pediría al Papa Juan XXIII se le distinguiese con el título honorífico de Monseñor.

Guzmán Campos se vinculó a la Universidad Nacional para la preparación de la publicación de La Violencia en Colombia con la participación de Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna (1962).  La permanencia en Bogotá se facilitó por el nombramiento como Obispo Coadjutor de Bogotá de Rubén Isaza, quien le permitió trabajar con el Ministerio de Salud como encargado de la división de Organización y participación de la Comunidad, con el Instituto de Administración Social de la ESAP y en proyectos piloto de reforma agraria del Instituto Colombiano de Reforma Agraria - INCORA y conservar su condición sacerdotal.  Es en su condición de pastor comprometido que consideró indispensable la preparación de obispos, párrocos y seminaristas para el desarrollo de programas de Acción Comunal y de reforma agraria.  En estos años en Bogotá cimentó una estrecha amistad con el también sacerdote y sociólogo Camilo Torres. 

Tras la gran acogida inicial del libro sobre la violencia debió soportar duras críticas desde distintos sectores. Preocupado por la consolidación de la paz, empezó a sumar frustraciones por diversos impedimentos a los que fue sometido por las autoridades civiles y eclesiásticas.  Tras la muerte de Camilo Torres en 1966, a quien había acompañado en sus actividades alrededor de la creación del Frente Unido del Pueblo, Guzmán Campos publicó su primera biografía: Camilo, Presencia y Destino (mayo de 1967) la que se agotó inmediatamente y a la que siguió casi inmediatamente Camilo, el cura guerrillero (junio de 1967).  En 1968 retomó el periódico Frente Unido que había fundado y dirigido Camilo Torres y que por sus contenidos críticos le obligó a exiliarse en México en septiembre del mismo año, entrando en contacto con distintos sectores cristianos comprometidos socialmente (católicos y evangélicos) sin abandonar su contacto con sectores del clero colombiano como el grupo Golconda.  Testimonio de esta articulación entre cristianismo y compromiso social fue el texto “Rebeldía clerical en América Latina” (Revista Mexicana de Sociología, 1970).  Ante la imposibilidad de continuar con su labor pastoral, Guzmán Campos solicitó la dispensa al Vaticano de regresar a la vida laica, a la que retornó en julio de 1970.

En México se vinculó inicialmente a la UNAM como Profesor de Sociología del Desarrollo en América Latina (1971-72) y miembro del Instituto de Investigaciones Sociales (1969-1971).   Posteriormente trabajó como consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Honduras (1973-1978).  Regresó a Colombia como asesor del Ministerio de Salud en 1978.

Germán Guzmán Campos ser radicó definitivamente a México a comienzos de la década de los 80s, como profesor e investigador en el Colegio de Posgraduados en Texcoco (Campus Montecillo) en el cual desarrolla una intensa actividad intelectual hasta su muerte en 1988.   Dejó a su muerte una serie de textos inéditos sobre literatura, desarrollo social y rural, estudios sociales y políticos sobre Colombia y América Latina, observaciones sobre la iglesia colombiana, sobre los estamentos de poder en Colombia, sobre técnicas de investigación social, lo que testimonia no solo el espectro de su interés sino una intensa actividad intelectual.